Cada mañana, durante más de un lustro, ataviado con pantalones caqui y camisa azul marino con listas blancas en el cuello y los bolsillos, con un bulto repleto de libros bajo el brazo, entraba al atractivo caserón donde funcionaba el Colegio Santo Domingo Savio, bajo la dirección de la consagrada educadora Virginia Ferreiras, conocida por todos como “la señorita Virginia”.
Fundado en 1955, este colegio fue en la década de los sesentas el más solicitado centro de estudios “de varones” y en sus aulas se impartía docencia desde los primeros cursos de la primaria, hasta concluir el bachillerato. Ingresé a él, luego de adquirir mis primeros conocimientos a manos de doña Teresa Pérez y de Aurora Tavares Belliard (La Seño), quien alfabetizaba e impartía docencia a decenas de infantes en su hogar, situado precisamente Siga Leyendo►►►





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