Por:Luis Manuel Brito UreñaA pesar de la cerrazón de ciertas especies humanas para ligarse con otras especies de igual denominación, las reglas a veces suelen romperse cuando de por medio está el amor de dos seres que mutuamente se atraen.
Por circunstancias del destino, mi hermana Tania casó con el médico judío-americano Dr. Gary Holland y han procreado 3 hijos, criados entre la cristiandad y el judaísmo; Tiffany (19), Alexander (17) y Brian (13).
En su cultura, Bar Mitzvah es cuando un niño cumple 13 años, edad desde la cual queda obligado a cumplir los preceptos religiosos y ser un miembro activo de la comunidad.
En arameo, bar quiere decir hijo de, y Mitzvah en hebreo significa precepto. Entonces, Bar Mitzvah es el hijo del precepto, e implica que a partir de entonces ya no es considerado por la ley judía como un menor, sino como un adulto.Es costumbre señalar ese día en forma pública y hacer una celebración con mucho esplendor. Se contrata un maestro especial que le enseña las tradiciones, historia judía y todo lo que tiene que ver con el ritual para este evento trascendental en su vida y la de su familia.
El joven recibe regalos y atenciones, en especial de sus familiares, que ven en esta ceremonia la confirmación y la continuidad judía, que es en realidad lo que el Bar Mitzvah significa. Después de la parte ceremonial en el templo se realizan fiestas, cenas o almuerzos festivos, a los que son invitados familiares y amigos.
En ese sentido, y con un año de antelación, mis tres hijos fueron invitados a la gran fiesta de su primo Brian Holland y en octubre pasado asistieron a Bloomfield (Michigan), experimentando una agradable conjunción entre lo cristiano-dominicano y lo judaico-americano.
En la foto No. 1 aparece la Familia Holland en la ceremonia religiosa. En la foto No. 2 aparece el nuevo Bar Mitzvah (Brian Holland) seguido de sus dos hermanos y de sus primos dominicanos. En la tercera foto, aparecen los Brito-Fermín.





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