jueves 3 de diciembre de 2009
El ser humano y sus mentiras!!!
Por Mayra de Comprés
Aristóteles decía que era amigo de Platón pero que más amigo era de la verdad.
Mentimos por diversos motivos, para mostrar mejor imagen, para convencer a alguien de algo. La mejor de las mentiras es cuando se miente por amor o para evitar una injusticia. La graduación entre buenas y malas mentiras es un proceso delicado.
Desde la niñez, el deseo de mentir se hace evidente. Los niños mienten imaginándose cosas, mienten imitando a sus padres, mienten al exagerar las cosas, mienten para ser aceptados en su núcleo social, mienten para evitar el castigo, mienten para ser recompensados, mienten con el fin de desquitarse.
A medida que el niño crece, el hábito de mentir es algo que se va quedando atrás. Pero en muchos casos, el hábito de mentir se convierte en una costumbre a medida que el niño llega a joven y luego a adulto. Toda persona en algún momento de su vida miente, aunque luego se resienta.
Me leí una vez de George Washinton, donde él decía que nunca había mentido. Creo que la gran mentira sobre Washinton fue negar que nunca había mentido.
Un complejo de inferioridad en el joven o adulto, le puede hacer víctima de la mentira con el fin de impresionar a otros. Aquellos que viven en una falsa relación con Dios, constantemente recurren a la mentira para obtener lo que desean y franquearse falsamente el favor de otros.
La persona adicta a las mentiras o el mentiroso crónico, llega al extremo de creer sus propias mentiras. Ya cuando llega a este grado las mentiras son madres de mentiras, es decir, una mentira lleva a otra mentira, con el fin de ocultar la primera.
El mentiroso es un individuo que experimenta un desajuste de personalidad y un desorden de carácter que lo motiva a sentirse inseguro de sí mismo y a refugiarse detrás de las apariencias. Somos mentirosos por naturaleza, pero igualmente, somos detectores de mentitas, en algunas ocasiones Simplemente que preferimos callarnos y aceptar, tal vez porque tampoco queremos lastimar a los demás cuando detectamos su engaño.
La forma en que mentimos las mujeres y los hombres es bastante diferente. Mientras las mujeres se enfocan en que sus mentiras hagan sentir bien a los demás, las mentiras de los hombres se enfocan en sí mismos y en aparentar lo que no son.
Nos hacemos profesionales en este tipo de mentiras, las decimos a diario y lo mejor es que, en el fondo, los demás saben que estamos mintiendo!
Hay mentiras que son digna de un oscar. Aveces decimos yo solo le dije una mentira piadosa, una blanca o una mentirita, pero en realidad no hay mentiras pequeñas ni blancas, ni negras o pidosas. Lo malo de esto es que mentiras son, mentiras por mucho que uno minimice las cosas.
Señores lo importante es tener en cuenta que nuestras mentiras no dañen a nadie, porque ahí si esta mal la cosa. Y si el deseo de mentir se hace patológico busquen ayuda.
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